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Observatorio De Equidad De Género E Igualdad De Oportunidades
06/08/2026

Argentina 2024-2026: la persistencia de la violencia extrema contra las mujeres

La violencia contra las mujeres sigue representando uno de los problemas sociales y de derechos humanos más persistentes de la Argentina. Si bien, durante las últimas décadas el país desarrolló un marco normativo específico, entre ellas la Ley 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y la incorporación del femicidio como agravante del homicidio en el Código Penal, los asesinatos por razones de género siguen registrándose de manera sostenida.

El período 2024-2026 requiere un análisis integral. Si bien los registros oficiales muestran una reducción del número de femicidios directos registrados en 2025 respecto de 2024, esta variación no implica por sí misma una disminución estructural de la violencia contra las mujeres.

La persistencia de intentos de femicidio, agresiones sexuales y otros hechos de violencia extrema evidencia que la problemática continúa presente y requiere ser analizada mediante indicadores múltiples, más allá del número anual de víctimas fatales.

La dimensión del problema: los números oficiales

El principal instrumento estadístico nacional es el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (RNFJA), elaborado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El registro se construye a partir del análisis de causas judiciales iniciadas en todas las jurisdicciones del país donde se investigan muertes violentas de mujeres cis, mujeres trans y travestis por razones de género.

Según este registro:

  • En 2024, Argentina contabilizó 228 víctimas directas de femicidio y 19 víctimas de femicidio vinculado (daño a otras personas para lastimar a la víctima), alcanzando un total de 247 víctimas letales de violencia de género. La frecuencia promedio fue de una víctima directa cada 39 horas.
  • En 2025, el RNFJA identificó 200 víctimas directas de femicidio y 19 víctimas vinculadas, correspondientes a 204 causas judiciales analizadas. La frecuencia fue de una víctima directa cada 44 horas.
  • Durante 2026 aún no existe un registro anual consolidado del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (RNFJA). Los relevamientos parciales disponibles, elaborados por observatorios que monitorean medios de comunicación y por organismos especializados, permiten estimar que durante el primer semestre del año se registraron entre 82 y 99 femicidios directos, según la metodología utilizada. Estas diferencias responden a criterios de clasificación y tiempos de consolidación de la información judicial.

En otro orden de cosas, la reducción registrada en 2025 representa una disminución del 12,3% respecto del año anterior. Sin embargo, el dato no debe interpretarse como la desaparición del fenómeno: cientos de mujeres continúan siendo víctimas de violencia extrema y los femicidios permanecen como una problemática estructural.

Quiénes son las víctimas y quiénes son los agresores

Uno de los aspectos más relevantes que muestran los registros judiciales es que la violencia letal contra las mujeres ocurre mayoritariamente dentro de vínculos conocidos. En 2024, el análisis del RNFJA mostró que en la mayoría de los casos existía algún vínculo previo entre víctima y agresor: parejas, exparejas, familiares u otros conocidos. En una proporción menor los agresores eran desconocidos.

Este dato contradice la idea del femicidio como un hecho aislado o imprevisible. Por el contrario, gran parte de los asesinatos aparecen asociados a trayectorias previas de violencia, control, amenazas o conflictos dentro de relaciones interpersonales. Es por ello que la vivienda continúa siendo un espacio de especial riesgo. Muchos hechos ocurren n domicilios compartidos o vinculados con la víctima o el agresor, lo que refuerza la importancia de los mecanismos de prevención temprana y protección efectiva.

Más allá del femicidio: intentos de asesinato y violencia sexual

El femicidio representa la expresión más extrema de una cadena de violencias, pero no constituye el único indicador del problema. Los intentos de femicidio revelan situaciones en las que las mujeres sobreviven a ataques destinados a provocar su muerte. Estos casos incluyen: agresiones con armas blancas, disparos, intentos de asfixia, incendios provocados, golpes graves o ataques precedidos por amenazas o violencia sostenida.

Desde una perspectiva de política pública, las tentativas poseen un valor preventivo fundamental porque permiten identificar factores de riesgo antes de que ocurra el desenlace fatal.

La violencia sexual constituye otra dimensión central. Incluye abusos sexuales contra niñas y adolescentes, violaciones, agresiones grupales y ataques cometidos en contextos familiares o de pareja. Muchos de estos hechos presentan dificultades adicionales debido al subregistro, las barreras para denunciar y los procesos de revictimización que enfrentan las sobrevivientes.

Patrones de crueldad: cuando la violencia busca destruir además de matar

El análisis cualitativo de los casos registrados durante este período permite observar modalidades particularmente violentas: utilización de armas blancas, incendios intencionales. violencia sexual previa o simultánea, ocultamiento del cuerpo, ataques frente a hijos e hijas. desapariciones seguidas del hallazgo de la víctima, suicidio posterior del agresor.

Estos elementos no solamente muestran la letalidad del ataque, sino también una dimensión simbólica: muchos femicidios implican mecanismos destinados a ejercer control absoluto sobre la víctima incluso después de la muerte.

Los datos del RNFJA también muestran el impacto sobre niños, niñas y adolescentes.

En 2024, al menos 96 víctimas directas tenían personas menores de edad a cargo, afectando a más de 200 niñas, niños y adolescentes.

Conclusiones

La información disponible permite afirmar que la violencia extrema contra las mujeres continúa siendo una realidad persistente en Argentina. Los datos muestran una leve disminución de los femicidios registrados oficialmente en 2025 respecto de 2024, pero también revelan que cientos de mujeres continúan enfrentando situaciones de violencia que pueden culminar en ataques letales. El análisis de los casos permite identificar patrones constantes: los agresores suelen pertenecer al círculo cercano de la víctima, la violencia suele estar precedida por otras formas de maltrato, el hogar continúa siendo un espacio de riesgo, los hijos e hijas quedan entre las principales víctimas indirectas, la prevención requiere respuestas institucionales coordinadas.

Por ello, el desafío no consiste solamente en reducir estadísticas anuales, sino en construir sistemas capaces de detectar riesgos, proteger a las mujeres antes del ataque y garantizar justicia efectiva. La violencia contra las mujeres no puede analizarse únicamente como una suma de hechos individuales: constituye un fenómeno social complejo que exige información rigurosa, políticas sostenidas y evaluación permanente.

 

Fuentes principales

– Corte Suprema de Justicia de la Nación – Oficina de la Mujer. Registro Nacional
de Femicidios de la Justicia Argentina (RNFJA).
– Justicia Argentina.
– Consejo de la Magistratura de la Nación. Registro Nacional de Femicidios 2025.
– Datos jurisdiccionales derivados del RNFJA.
– Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano” – La Casa del
Encuentro
– MuMaLá: para seguimiento coyuntural y alertas tempranas.
– Defensoría del Pueblo de la Nación
– Ahora que nos ven

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